
La imagen está colgada en el blog de Max (espero que no se enfade).
Leyendo este completísimo post sobre la exposición 'Panóptica' de Max me consoló mucho, muchísimo, leer algo con lo que he venido cargando como dibujante desde hace más o menos un año.
Copio pregunta y respuesta (un poco editadas) de la entrevista, y luego sigo:
"Zona Negativa: Siempre ha estado muy presente en tu grafismo cierta agradabilidad formal, algo que contrasta con tu interés por algunos aspectos más dramáticos de la existencia humana, como la muerte y la sinrazón.
Max: Sí, soy consciente de que mi estilo gráfico es amable y de que entra muy bien por la vista y eso no es buscado, es como me sale. Envidio muchísimo a los dibujantes salvajes, y a mí me gustaría ser mucho más salvaje de lo que soy gráficamente. Hay momentos en que me gustaría ser capaz de dibujar como Gary Panter. No sé por qué pero cada uno tiene lo que tiene y ya está, no llega más allá. Ahí está uno de mis límites, con el paso de los años los vas encontrando y vas decidiendo si tienes capacidad de sobrepasarlos o no. No me voy a romper los cuernos intentando hacer algo artificioso que no me sale natural. Seguramente tiene mucho que ver lo que comenta Jordi Costa en su texto para la exposición, que yo soy mitad Lovecraft, mitad Disney. Puede que mi mitad Lovecraft sea la de la temática, y la Disney, la del grafismo."
Dios me libre de compararme con Max, pero desde hace un año aproximadamente me di cuenta de que mi estilo de dibujo siempre funcionó bien en los cómics, pero que no estaba igual de contento con los resultados que obtenía en la ilustración. Así que me esforcé en ser menos amable, menos gracioso, menos 'cartoon'.
(Mmm... buen intento, pero nada terrorífico).
Y en cierto modo sí estoy cambiando de estilo, pero también (y en parte gracias a la lectura de 'Espiasueños' de Max) me he dado cuenta de que hay autores capaces de integrar cosas tan dispares como la escuela Bruguera con Pieter el Viejo; y que no se puede fingir un estilo adquirido tras una vida entera de estímulos y referentes visuales propios.
(Vamos mejorando, Ferran).
En fin, a veces pienso que me gustaría ser tan salvaje como Martín López Lam, pero mi cuerpo me pide ser Luc Melanson, cosa que por otro lado, está genial.











